Grandes esperanzas

El verde (color de la esperanza) parece que es color del día que quedó en la memoria para Finn, el protagonista de la película que desde el inicio se mostró sensible a pintar lo que tenía a su alrededor. Es este color el que recrea todos los elementos de la película en una fotografía sublime.
Son las vivencias de su niñez y el encuentro de un “paraíso perdido” que se filtran en el corazón de él para albergar las grandes esperanzas de acercarse a Estela. Desde que la conoce, su vida no descansa; y ese mismo niño no crece persiguiendo su obsesión, aun sabiendo del dolor previsible frente a una mezquina mujer, que personifica la indiferencia que sembró su tia como venganza contra los hombres ante una pena de amor y que quedó atrapada en la canción de Besame mucho.
Por momentos me sentía viendo una adaptación de una obra de Shakeaspeare y no de Dickens, es una historia con sabor a tragedia, con unas escenas magistralmente recreadas como el primer beso de ellos dos, niños, en una fuente de agua, que luego se repite siendo adultos, también el roce del pelo, la tela de su vestido son muy sensibles.
Es una historia circular, al final la cajita de pececitos de colores se vuelve a abrir con pinturas nuevas, y con personajes que sorprenden porque con cada una de sus máscaras, desde siempre han sido fundamentales en la vida de Finn.
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Manzana -